El término de conciencia social hace referencia a la
capacidad de determinados individuos, grupos u organizaciones sociales de
percibir aquellas realidades circundantes que requieren atención, de
reflexionar sobre ellas y en algunos casos, de actuar para la transformación de
las mismas. La idea de conciencia social está hoy altamente extendido por el
importante aumento de grupos poblacionales en inferioridad de condiciones
(inferioridad que se representa a nivel económico, ideológico, étnico y sexual)
y por la necesidad cada vez más acuciante de actuar de modo positivo en la
modificación de esas realidades sociales alternativas a la de uno mismo.
Ligado muy fuertemente a las ideas de solidaridad y
compromiso, la conciencia social es el primer paso en el camino hacia la
alteración de estructuras de discriminación voluntaria e involuntaria ejercidas
sobre determinados grupos sociales dentro de una comunidad. La conciencia
social, por tanto, tiene que ver con la posibilidad de estar al tanto de los
problemas intrínsecos a una sociedad que requieren solución. Si bien
normalmente se utiliza la idea de conciencia social para hacer referencia a la
necesidad de actuar en beneficio de aquellos que viven en situaciones de
pobreza, marginalidad y exclusión, también con ella se puede hacer referencia a
la importancia del cambio de estructuras o pautas de comportamiento que afectan
al conjunto de una sociedad, por ejemplo, el cuidado del medio ambiente, el
respeto por las normas de tránsito, etc.
Hay muchas maneras en que la conciencia social puede
aparecer en un individuo o grupo social. Mientras que los teóricos sostienen
que lo más aconsejable es asegurar la presencia de la conciencia social desde
que se es niño (de modo que ésta esté siempre presente en la persona, para lo
cual los sistemas informales y formales de educación son esenciales), la
conciencia social también se puede despertar en las personas y ser adquirida
y/o expandida con el paso del tiempo, de acuerdo a las necesidades momentáneas
de cada conjunto social. Así, si bien personas de determinada edad no han sido
educadas en la adquisición de conciencia social respecto a diferentes temas,
campañas publicitarias de diverso cariz pueden servir para que se generen
espacios de reflexión sobre la importancia de la misma en momentos específicos
de la existencia de una comunidad
.
Distintas formas del reflejo, en la conciencia del hombre,
del mundo objetivo y del ser social; ese reflejo constituye la base apoyándose
en la cual dichas formas surgen en el proceso de la actividad práctica. La conciencia
social existe y se manifiesta en las formas, de la ideología política, de la
conciencia jurídica, de la moral, de la religión, de la ciencia, del arte y de
la filosofía. La diversidad de las formas de la cenciencia social está
determinada por la riqueza y diversidad del mundo objetivo mismo: la naturaleza
y la sociedad. Las distintas formas de la conciencia reflejan los distintos
dominios y aspectos de la realidad (por ejemplo, las ideas políticas reflejan
las relaciones entre las [194] clases, naciones y Estados, sirven de base a los
programas políticos que se plasman en la actuación de las clases y grupos
sociales; en la ciencia, se entra en conocimiento de las leyes de la naturaleza
y de la sociedad, &c.). Cada forma de la conciencia posee un objeto
peculiar de reflejo y se caracteriza, asimismo, por su forma especial de
reflejar (por ejemplo, concepto científico, norma moral, imagen artística,
dogma religioso). Pero la riqueza y la complejidad del mundo objetivo sólo crea
la posibilidad de que aparezcan distintas formas de conciencia social. Tal
posibilidad se convierte en realidad sobre la base de la necesidad social
concreta. Así, la ciencia nace únicamente cuando la simple acumulación de
experiencia y de conocimientos empíricos resulta insuficiente para el avance de
la producción social; las concepciones e ideas políticas y jurídicas surgieron,
al aparecer las clases y el Estado, para fundamentar y consolidar las
relaciones de dominio y subordinación, &c. En cada formación
económico-social, todas las formas de la conciencia están concatenadas entre
sí, y en su conjunto constituyen la vida espiritual de una sociedad
determinada. La peculiaridad de las necesidades sociales que dan origen a tales
o cuales formas de conciencia social, determina asimismo el papel histórico
concreto que tales formas desempeñan en la vida y desarrollo de la sociedad.
Por ejemplo, la formación comunista surge, existe y se desarrolla sobre la base
del conocimiento y de la aplicación consciente de las leyes objetivas. Por esto
ya en su fase inferior, bajo el socialismo, empieza a desaparecer la religión;
en la fase superior, las supervivencias religiosas quedarán plenamente
superadas. Al mismo tiempo, ocurren transformaciones esenciales en la vida
espiritual de la sociedad en su conjunto. Con la victoria del comunismo, dejará
de existir la necesidad de una ideología política y jurídica, y tales
ideologías desaparecerán. En cambio alcanzarán su florecimiento formas de la
conciencia social como la ética, la ciencia, el arte y la filosofía, las cuales
no sólo permitirán satisfacer las múltiples necesidades sociales, sino que
además, al formar la imagen espiritual de cada persona, serán la condición
necesaria para que el hombre pueda desarrollarse plenamente, para que pueda aplicarse
en su actividad creadora, para que cada ser humano pueda desplegar toda la
riqueza de las aptitudes, inclinaciones y hábitos individuales, una vida plena.
La formación del nuevo hombre tal como se precisa en el programa del P.C.U.S.,
incluye la concepción científica del mundo, la educación moral, cultural,
técnica y estética, lo cual atestigua el inmenso papel que desempeñan las
correspondientes formas de la conciencia social (Ser social y conciencia
social).

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